Anteojos de sol

Anteojos de sol analizados por uso real: protección, comodidad y si realmente los terminás usando.

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El criterio para elegir anteojos de sol no debería ser si te quedan bien en el espejo del local. El error más común es comprar por estética y descubrir después que son incómodos, que las patillas aprietan, o que el lente distorsiona. Los anteojos muy oscuros sin protección UV real son lo peor que podés comprar: dilatás la pupila y exponés más el ojo a la radiación que justo querías evitar. El trade-off que define esta categoría: polarizado versus no polarizado. El polarizado elimina reflejos en asfalto, agua y vidrios. Para manejar o actividades al aire libre, la diferencia es clara. Para uso urbano casual, no es imprescindible. Si los usás para manejar o al aire libre más de una hora seguida: priorizá polarizado y protección UV400 confirmada. Si son para la ciudad y uso corto: que sean cómodos en uso prolongado vale más que cualquier otro detalle. Anteojos de sol con filtro real, gafas UV, lentes polarizados: no son lo mismo aunque cuesten parecido.

Análisis por Editor TusFavoritos